Descripción: Dakar, un día cualquiera. Grupos de niños mal vestidos, sucios y descalzos, se pasean, recipiente en mano, pidiendo limosna a todo transeúnte cercano. De algunos conseguirán alguna moneda, de otros un trozo de pan o alguna fruta. De la mayoría nada. Saldrán a pedir cada día, obligados por su situación.Son los niños Talibés, y ésta es su historia.Desde las zonas rurales de Senegal, muchas familias mandan a sus hijos a la ciudad, donde un marabout (líder religioso) se encargará de su educación islámica. A cambio de esto, el niño deberá salir a pedir cada día, y dar todo ese dinero al marabout.Viven en daras, chabolas, la mayoría a medio construir y carentes de techo, donde conviven entre parásitos y fuertes olores. Allí es el único lugar donde coincidirán con el marabout, en las horas de estudio. El resto del día tendrán que deambular solos, pidiendo dinero y comida cuando el hambre aprieta.Explotación infantil en toda regla. Estos niños de entre 3 o 4 años hasta los 18, a menudo sufren abusos y abandonos por parte de los profesores, quedando en situaciones similares a la esclavitud.Según la ONG Human Rights Watch, los marabouts pueden llegar a acumular entre 20.000 y 60.000 dolares al año, provenientes de la mendicidad de los Talibés. Se han llegado a documentar casos de marabouts que alacanzan los 100.000 doleares (en Senegal la mayoría de personas viven con una media de 2 dolares al dia).La sociedad senegalesa vive acostumbrada a esta realidad. Concientes de la precariedad en la que viven los Talibés, son incapaces de alzar una voz crítica, debido al profundo respeto y adoración que sienten hacia los marabouts, considerados como intermediarios entre la sociedad y Alá.